viernes, 13 de febrero de 2009

El rio Nilo


El Nilo es uno de los ríos más grandes del mundo y quizás el más importante en lo referido al nacimiento de civilizaciones. Su cauce transcurre a lo largo de siete naciones llegando a recorrer los 6.700 km. hasta su desembocadura en el mar Mediterráneo.

La palabra Nilo (del árabe 'ni-l) viene de la palabra griega Neilos, que significa «Valle del río». En la antigua lengua egipcia, el río era llamado Iteru, que significa «Gran río». En copto, la palabra piaro (Sahídico) o phiaro (Boháirico) significa «El río» (literalmente «El gran canal»), que viene del mismo nombre antiguo. Este gran río trae a la memoria el mundo de los faraones, de las pirámides; como también del África profunda donde conviven primates, gorilas, leones, jirafas y elefantes; un mundo donde se funden la historia y la naturaleza en su máximo apogeo.
EL Nilo en su viaje hacia el mar parte desde Uganda y Kenia lo que se ha llamado como el Nilo Blanco y desde Etiopía lo que se ha llamado como el Nilo Azul. Estos dos cauces se unen en la ciudad de Khartoum, la capital sudanesa para atravesar el desierto dirigiéndose hacia Egipto pasando por la región de Nubia donde llega a su máximo esplendor, allí uno se sumerge en el mundo faraónico de las pirámides, de los sarcófagos, de los templos como el de Abu Simbel y donde atravesando las grandes ciudades como Lúxor y El Cairo el Nilo llegará finalmente a la mítica ciudad de Alejandría donde se mezclará con el Mediterráneo gracias a un inmenso delta.
También es un río por el que han pasado y convivido, pero por desgracia no siempre de manera pacífica, las grandes religiones como el judaísmo, el cristianismo y el islamismo. Éstas también han dejado su sello a lo largo del fastuoso río. Destacan el núcleo cristiano de El Cairo, la gran biblioteca que los cristianos concentraron en Alejandría, el desierto como el lugar del nacimiento del monacato y de la ascesis, los monasterios coptos…

EL NACIMIENTO Y PRIMEROS PASOS DEL NILO
Este es uno de los mayores enigmas de la geografía mundial ya que no se sabe con exactitud dónde nace el Nilo. Algunos apuntan a que nace en el Lago Victoria, el mayor de los lagos africanos con una extensión de 68.000 km2 que tiene como principal afluente el río Kagera, por eso en donde las aguas del Nilo comienzan a separarse del lago Victoria (da ahí que a esta parte del Nilo se la denomine como Nilo Victoria) John Hanning Speke, ex oficial del ejército de las indias, colocó una placa indicando cuando llegó en 1848. Otros como Burkhart Waldecker en 1937 apuntan a que nace en las fuentes del rio Kagera o ya Tolomeo en el siglo II d. C. decía que el Nilo nacía de los glaciares del Ruwenzori; por tanto tu origen sigue siendo un dilema por descubrir en nuestros días.
El lago Victoria está rodeado por pequeñas villas coloniales dedicadas a la pesca de la tilapia. Aquí los puertos se caracterizan por la ausencia de muelles en donde los silleteros son los encargados de transportar tanto la carga como a las personas hasta las barcas más allá de los bancos de arena. El pescado recogido se transportará a las ciudadelas atravesando la sabana.
Esta es Uganda, el centro del África negra, desde donde se puede uno sentar a contemplar a orillas del lago como transcurre lenta y pacientemente el día viendo como el lago es aprovechado para lavarse, para transportar mercancías, para lavar el coche o incluso utilizando sus orillas para descansar en las horas de mayor calor pasado el mediodía.
Otro de los muchos afluentes del Nilo tras atravesar por muchos arroyuelos desemboca en los lagos Eduardo y Jorge siendo recogidas por el río Semliki para llevarlas hasta el Alberto. Desde aquí se une al Nilo Victoria donde ya se atisba su poderío estrechándose el río en una garganta hasta las cataratas Murchison donde dan varios saltos hasta bajar una altura de 122 metros.
Aquí la infinidad de aves, de cocodrilos, de elefantes, hipopótamos, antílopes, jabalíes y leones imponen el verdadero rostro del África bella, donde el ciclo de la naturaleza permanece casi inalterado con el pasar de los tiempos. A partir de aquí el Nilo se ensancha desmesuradamente cubriéndose de plantas de papiro en su camino por el Sudd en Sudán.

EL NILO BLANCO
El Nilo tras su andadura por Uganda se adentra ahora en Sudán pasando por su vastísima sabana donde confluyen musulmanes y cristianos de diferentes etnias (shilluk, nuer, nómadas, dinka, sufíes…) que parecen estar en un periodo de paz tas la guerra que ha causado miles y miles de muertos.
En esta zona el Nilo entra en los aguazales donde se dispersa en una serie de canales y ramales que llegan a confundirlo con un gran pastizal fangoso donde abundan los jacintos de agua y las plantas de papiro, dando lugar a una gran diversidad de vida animal de entre los que destacan los hipopótamos, los cocodrilos y los antílopes. Aquí gran parte del caudal del río se evapora.
El río entrando ya en un cauce delimitado a la altura de Malakal fluye así de manera impetuosa pudiendo sucederse grandes inundaciones y desastres naturales en la época de lluvias. Desde aquí va recogiendo otros pequeños ríos que van engordando el caudal del Nilo, como el río de las Gacelas, el de las Jirafas y el de las Montañas pasando por la árida sabana africana hasta llegar a Khartoum donde se fundirá con el
Nilo Azul.
En esta zona hasta Khartoum está claramente delimitada la zona donde fluye la vida a las márgenes del río frente a la extensa y árida sabana, recordándonos cómo más al norte ha sido posible la vida de pueblos enteros como el egipcio gracias al Nilo.

EL NILO AZUL
Lo llaman así por el color azul de sus aguas en contraste con el limoso de su hermano el Blanco. Nace de un río llamado Abbai que recorre más de 1500 kms. hasta desembocar en el lago Tana, caracterizado por sus orillas fangosas y por la multitud de islitas donde se esconden del paso del tiempo una gran cantidad de monasterios cristianos ortodoxos.
Estamos en Etiopía y no se puede describir el ambiente sin hacer mención de la fe cristiana ortodoxa tan arraigada en el lugar desde siglos inmemoriales. Ésta fue traída por los monjes ortodoxos en su huída del islamismo opresor y aquí encontró su lugar donde fue calando poco a poco, siglo tras siglo en las gentes hasta convertirse en lo más sagrado. Sus monasterios están profusamente decorados con pinturas de vivos colores sobre escenas bíblicas, de Jesús, de la Virgen María y de la vida de los santos.
La marcha del Nilo comienza aquí su andadura por Etiopía bajando hacia el norte por el lago Tana a través de una pequeña salida que luego se agrandará desmesuradamente. El cauce ancho del río seguirá su andadura una treintena de kilómetros hasta llegar a las cascadas de Tississat donde tras una caída de unos cuarenta y cinco metros proseguirá su camino en busca de su hermano el Nilo Blanco, pasando a través de una serie de cañones que parece que han sido forzados por el paso del río en los montes Goggiam, hasta entrar en Sudán, atravesando la llanura de Sennar, para finalmente, llegar a Khartoum donde lo encontrará y se fundirá con el.

EL NILO DE LAS ARENAS
Estamos en Khartoum, capital de Sudán donde el Nilo se hace insolente e ilimitado debido a su gran caudal al juntarse sus dos vertientes. Aquí comienza su ardua andadura por el desierto desde donde se puede observar como se mezclan las arenas con la vegetación de las riberas dando un gran contraste al paisaje.
Al abandonar Khartoum el gran río se encamina hacia el norte entrando así en la Nubia, una amplia región que llega hasta Asuán, en Egipto, y por donde el Nilo irá saltando de catarata en catarata hasta traspasar un total de cinco antes de llegar al lago Nasser y una más antes de llegar a Asuán.
Nubia, antigua tierra de faraones que recuerda al esplendor de Egipto, aunque su nombre viene de la época romana probablemente y cuya etimología puede derivar de "nbw", oro, la principal riqueza de la región. Es una tierra llena de recuerdos que sobresalen de la arena en forma de yacimientos arqueológicos; antiguos palacios, tumbas e iglesias paleocristianas, pirámides y grandes ciudades ocultas ahora bajo la inmensa arena y que el hombre ha luchado por recuperar. Aquí los llamados faraones negros de la XXV dinastía a. C. dominaron todo Egipto haciendo un solo imperio desde Sudán hasta el Mediterráneo entre los siglos VIII y VII a. C. Hacia el año 750 a. C. crearon el reino de Kush, cuyo rey, Shabaka, fue el que conquistó todo Egipto en el 712 a.C. y trasladó su capital a Menfis, donde fundó la XXV dinastía, denominada Kushita o etíope. La invasión asiria hizo retroceder hacia el interior de África a los nubios, donde en el 663 a. C. fundaron el reino de Meroe. Nubia permaneció en paz durante nueve siglos hasta que en el s. IV d. C. el pueblo nabateo destruyó Meroe y se instaló en la región. Fue cristianizada en el siglo VI y así perduró hasta el siglo XIV que sucumbió ante los ejércitos mamelucos.
Aquí en la Nubia se juntan el amarillo del desierto con el azul del Nilo y con el verde de los palmares de la ribera del río. Contrastes que hacen de esta tierra un lugar de calidez y de tranquilidad donde el gran caudal del Nilo te transporta.
El río atraviesa la zona del El Bayuda, una gran región que queda delimitada entre la sexta y la cuarta catarata y donde predomina el desierto y algunos pequeños cultivos en los márgenes del río: maíz, tomates, trigo… En esta zona parece que no pasa el tiempo, hacia el interior los nómadas viajan con sus rebaños en busca de pozos de agua, escenas que nos recuerdan a los pasajes bíblicos. Destacar también en esta zona las pirámides de Meroe, el gran templo al dios Amón en Karima, la necrópolis de Napata, que recuerdan el esplendor de los faraones negros. Tras caer irremediablemente por cinco cataratas el Nilo llega en su amplitud al lago Nasser.

EL NILO FARAÓNICO
El Nilo, tras su andadura por Uganda, Etiopía y Sudán llega al lago Nasser en Egipto quedando encerrado por dos presas en Asuán. La primera y más antigua presa se construyó en el año 1902 y la segunda y más grande se finalizó en 1971 llegando a tener una altura de 111 metros. Estas presas provocaron la inundación de un vasto territorio y con el muchos de los restos arqueológicos del Egipto nubio antiguo por lo que los dieciséis más importantes (el de Abu Simbel entre otros) fueron desmontados y trasladados más arriba quedando a salvo de las aguas. España colaboró con estos trabajos y como muestra de ello el estado egipcio le donó las ruinas del templo de Debod, que está situado en Madrid en la zona de Pintor Rosales cerca de la Plaza de España.
Aquí el silencio vuelve a hacer acto de presencia mezclando la paz de las aguas azules con el contraste de las arenas doradas que llegan a la orilla. Las gentes del lugar aprovechan a bañarse, a refrescarse o incluso a dar de beber a sus camellos de este gran manantial de agua dulce que es el Nilo.
Las falúas que navegan por las aguas del río viajan hacia las pequeñas islas donde destaca la isla de Elefantina (llamada "ibu" que significa elefante) que fue, como su nombre indica, un lugar de comercio de marfil además de frontera sur durante el periodo faraónico. Es una isla rica en arqueología donde viven dos aldeas nubias que se caracterizan por sus viviendas de ricos colores. Cerca de Asuán se encuentra el yacimiento arqueológico de File donde llevaron los restos del templo para ponerlo al amparo de las aguas. Fue un lugar de culto al dios Ra y también a las diosa Isis (divinidad madre y hermana de Osiris y madre de Horus). También hay una tradición que cuenta que bajo la isla de File estaba la fuente desde donde manaba el Nilo en una caverna donde vivía el dios Hapi (el dios Nilo).
Para entender la proliferación y el esplendor de Egipto es necesario entender por qué esta zona era de las más fértiles del Nilo. Aquí en Asuán es donde comenzaba la inundación anual del Nilo entre finales de mayo y principios de junio, creciendo el nivel rápidamente hasta agosto y mediados de septiembre para, comenzar a descender en octubre y alcanzar en mayo su nivel más bajo. Las aguas de la crecida procedían en su mayoría del Nilo Azul gracias a las fuertes lluvias que tenían lugar en las montañas de Etiopía, que aportaban el fertilizante limo arrastrado por las aguas que se depositaría sobre los campos de Egipto garantizando así las cosechas. Por eso la inundación era fuente de preocupación por saber el nivel de las aguas y también de alegría. Saliendo de Asuán el Nilo continúa su viaje ya menguado por las presas hacia Edfu, donde el templo dedicado a Horus es una de las estructuras mejor conservadas. Construída por Tolomeo XIII (padre de Cleopatra) en el siglo primero a. C. De allí prosigue su viaje hacia Lúxor, tierra faraónica donde podemos contemplar su templo, que junto con el de Karnak situado a la orilla derecha del Nilo son de los monumentos más espectaculares de Egipto faraónico.
Desde Asuán el Nilo flanquea el desierto que se extiende hacia el occidente hasta la frontera con Libia. En los arbores de la humanidad esto fue una imponente sabana llena de especies animales donde se cree que comenzó la civilización egipcia y que con el paso del tiempo se fue secando convirtiéndose en el Gran Mar de Arena como le denominan aquí.
Siguiendo el curso del río llegamos a Kharga, lugar donde en el siglo VI a. C. se levantó un templo en honor de Hibis que aún se conserva. Un poco más al norte se extienden los oasis de Dakhla donde se cuentan más de quinientas fuentes de agua y que en su amplia zona de más de una decena de kilómetros está cubierta de los cultivos del arroz. Aquí la fauna y la flora vuelven a surgir de lo más variado en contraste con el mar de arena que marca el horizonte.
Otros grandes oasis son el de Farafra, donde lo que abunda son las viviendas de vivos colores en sus muros y con dibujos referidos a la peregrinación a la Meca de sus habitantes; y el de Baharya, donde se han encontrado recientemente hipogeos con cerca de 10.000 sarcófagos, convirtiéndose en un hallazgo impresionante para la arqueología. No han tardado en denominarlo como el "valle de las Momias de Oro".
Por esta zona el desierto se vuelve calizo, es decir, abunda la piedra caliza en todas sus formas y dimensiones dando un aspecto blanco al desierto lleno de formas que han ido horadando la piedra a lo largo de los siglos. En este desierto se encuentran algunos de los monasterios coptos más antiguos, algunos de los cuales, cuatro concretamente han perdurado desde los primeros siglos del cristianismo, situados entre El Cairo y Alejandría. De esta última es desde donde partió San Antonio en el siglo III d. C. para retirarse a este desierto para llevar una vida de oración y de recogimiento junto a Dios separada del mundo, fundando así el monacato. Tras el cisma de Acacio en el 484 se separaron de la fe católica debido a la concepción monofisita de Cristo (que sólo posee la naturaleza divina y no las dos) y se mantuvieron hasta nuestros días. La tradición copta cree que la Sagrada Familia llegó por esta zona en su huída de Herodes festejando la entrada de Jesús en Egipto el 24 de junio y con lugares donde se venera la estancia allí de la Sagrada Familia.
El Nilo, que ya va llegando a su destino entra lento y agotado en la ciudad de El Cairo, pero sin perder cierta majestuosidad debido a su gran caudal y a anchura.

EL NILO Y EL MAR
EL Cairo es hoy una gran ciudad, poblada con casi 15 millones de habitantes, en donde conviven más o menos armoniosamente lo viejo y lo nuevo. Debido a su expansión los grandes monumentos funerarios del Egipto de los faraones, como son las pirámides, están siendo engullidos por lo urbano, al igual que la gran esfinge de Gizeh. Lo que antes era desierto y arena alrededor, ahora se está convirtiendo en un aglomerado de casas y asfalto.
El Nilo, la fuente hidráulica de la ciudad fue sumergido para dejar paso a la jungla de asfalto y de civilización. Desde entonces el río se ha desplazado unos cuatrocientos metros. Así traspasa toda la ciudad, de modo casi silencioso siendo apagado su sonido por los coches, las gentes, los barcos y demás ruidos de la gran urbe hasta llegar al delta donde se ramificará en varios canales hasta morir en el Mediterráneo.
En su última agonía hasta el Mediterráneo se divide en dos ramales, al este Damietta y, al oeste, Rosetta. Este último pasa cerca de la gran ciudad de Alejandría. Ciudad mítica fundada por Alejandro Magno en el 331 a. C. que fusionó la cultura egipcia con la griega y que resuena a una de las siete maravillas del mundo antiguo, como fue su faro de casi unos 250 metros de altura y construido hacia el año 280 a. C. Aquí se albergó la mayor biblioteca de la antigüedad que llegó a contener unos 700.000 volúmenes antes de sufrir un gran incendio en el que sus causas todavía no hay acuerdo entre los estudiosos. Esta ciudad también fue la ciudad de Cleopatra y el vaticano de los coptos y en el siglo XIX, fue denominada como el París del Mediterráneo.
Hoy día es la segunda gran ciudad de Egipto en cuanto a población se refiere y en ella se mezclan lo religioso con lo moderno. Se mezclan los minaretes, con los mausoleos, las madrazas, el fuerte Qayt Bay… La mezcla entre lo árabe y lo occidental, lo musulmán con lo cristiano hacen de ella una ciudad atrayente y muy abierta al futuro. De aquí salió Naguib Mahfuz, premio Nobel de literatura.
En este ramal llamado Rosetta recordar también que fue donde se encontró en 1799 el famoso bloque de mármol negro que lleva escrito un decreto de Tolomeo V escrito con dos grafías egipcias diferentes y un texto en griego, donde François Champollion pudo descifrar así los caracteres jeroglíficos para entender los frisos y escritos del antiguo Egipto.
Este río que era representado por los egipcios como un hombre barbado con senos y plantas acuáticas en la cabeza (generalmente papiros), pintado en verde y azul, los colores de la regeneración y del agua, tras su gran andadura desde tierras lejanas, termina aquí en el Mare Nostrum mezclando sus aguas dulces con las saladas del Mediterráneo.

Explorando las fuentes del Nilo
1618 — Pedro Páez
Fue el primer europeo que llegó a las fuentes del Nilo Azul en 1618.
1854 — Sir Richard Francis Burton
(19 de marzo de 1821 - 19 de octubre de 1890), fue un cónsul británico, explorador, traductor y orientalista, nacido en Hertfordshire, Inglaterra. Se hizo famoso por sus exploraciones en Asia y África así como por su extraordinario conocimiento de lenguajes y culturas. De acuerdo con un recuento hablaba veintinueve lenguajes europeos, asiáticos y africanos
1871 — Sir Henry Morton Stanley
28 de enero, 1841 - 10 de mayo, 1904) fue un explorador y periodista galés nacionalizado estadounidense, famoso por sus expediciones a la entonces misteriosa África central, en una de las cuales encontró al desaparecido David Livingstone.
1872 — Francis Sanfilippo


Los relojes de agua o clepsidras datan del antiguo Egipto y se usaban durante la noche, cuando los relojes de sol perdían su utilidad.
Los primeros relojes de agua consistieron en una vasija cerámica que contenía agua hasta cierto nivel, con un orificio en la base de un tamaño adecuado para asegurar la salida del líquido a una velocidad determinada y, por lo tanto, en un tiempo prefijado. El recipiente disponía en su interior de varias marcas de tal suerte que el nivel de agua indicaba los diferentes periodos, tanto diarios como nocturnos.
Los relojes de agua también se usaron en los tribunales atenienses para señalar el tiempo asignado a los oradores. Cuentan que el filósofo Platón inventó un reloj de agua muy eficiente. Más tarde fueron introducidos en los tribunales de Roma, con el mismo fin, además se usaban en las campañas militares para señalar las guardias nocturnas.
El reloj de agua egipcio, más o menos modificado, siguió siendo el instrumento más eficiente para medir el tiempo durante muchos siglos. Gracias a su estudio durante esa epoca se pudieron hacer nuevos avances en los relojes.

LA MOMIFICACIÓN




Quizá lo más llamativo del Antiguo Egipto, para las culturas posteriores, aparte las pirámides y los misteriosos saberes, sean sus momias.
Todo parece indicar un desmedido culto a la muerte, al más allá, a la oscuridad del templo y la tumba; sin embargo, tanto los escritos como el arte nos indican lo contrario.
Si bien es cierto que el culto a los Dioses está presente en todo, la religión no impide el deleite, el placer y la diversión.
Las tumbas de los reyes nos hablan de su poder, de sus victorias, de su culto a los Dioses (no olvidemos que el rey es también un dios); tan solo durante el periodo de Amarna parece "humanizarse" el arte funerario.
Libres de las cargas y deberes del rey, y tras un profundo cambio de mentalidad ocurrido ya en el Primer Periodo Intermedio, los nobles y altos funcionarios decoran sus tumbas con escenas alegres de sus vidas:
Sus mujeres, sus hijos, la caza, los banquetes, el juego senet, las múltiples formas de vida con las que Hapi regala a Khemet, todo inmortalizado para que acompañe al difunto por toda la eternidad.



Para las culturas anteriores, la muerte conduce a un mundo oscuro y triste, nada importa lo que hayas hecho durante la vida.
La primera religión que tiene en cuenta los hechos de la vida para el castigo o premio eterno, después de la muerte, es la khemita.
Ni siquiera el dios vivo, hijo de Ra y encarnación de Horus, está libre del juicio en la Sala de las Dos Verdades.
Pero, ¿por qué convertir la nación en un inmenso cementerio?
¿Por qué la momificación del cadáver?
La momificación está basada en la leyenda de Osiris:
Seth descuartiza su cuerpo para impedir su resurrección (este hecho implica un conocimiento cultural anterior) y es Isis quien reúne los trozos y recompone el cuerpo, lo venda y le devuelve el hálito de vida en la que se considera como primera Ceremonia de Apertura de la Boca.
Las partes en que se compone el ser individual son Jat, Ib, Ka, Ba, Ju, Sejem, Sah, Ren y Jaibit.
El Jat es el cuerpo.
En el momento de la muerte es el espíritu, Ba, el que vuela hacia los Dioses.
El Ka es la forma intermedia relacionada por algunos con la sombra (Jaibit)).
El Ib es el corazón, sede de la mente, sentimientos, de la vida física en sí.
El cuerpo con el corazón, deben permanecer incorruptos para que la individualidad de la persona no desaparezca.
Ju es la inteligencia.
Sah es el cuerpo espiritual.
Ren es el nombre, sin el cual nada puede existir.
Sejem es el poder que mantiene unidos todos los elementos que forman el conjunto.
Así la tumba pasa a ser el hogar del Ka, el cuerpo es su morada.
Las estatuas del difunto están presentes por si el cuerpo desaparece.
Las pinturas sirven para recordar los buenos momentos de la vida.
Este es el motivo principal del arte funerario egipcio.



















Ante todo, no olvidemos que mucho antes del descubrimiento de los métodos de momificación, el clima y la arena de Khem se encargaban de ello.
Existen multitud de cadáveres del cuarto milenio momificados de forma natural, sin tratamiento alguno.
Fueron enterrados en posición fetal, envueltos en esteras o pieles de cobra.



Por otro lado, en Deir el Bahri, en la necrópolis de Tebas, se descubrió una fosa común con casi un centenar de soldados muertos en combate; seguramente pertenecían al ejército de Mentuhotep (XI Dinastía).
Murieron bajo una lluvia de flechas; algunos aparecían aún atravesados por los dardos que hicieron famosas a las formaciones de arqueros egipcios.
Tal vez sus órdenes eran sofocar la rebelión de algún noble que no cumplía con su deber para con el Rey.
Ninguno de estos cadáveres presenta incisiones que demuestren el vaciado de los órganos fácilmente corruptibles; sin embargo, estos cuerpos están perfectamente conservados.

TÉCNICAS
Este trabajo era realizado por sacerdotes especializados.
Aunque su trabajo era esencial para la mentalidad religiosa egipcia, estos sacerdotes no eran bien vistos por la población en general que los relacionaba directamente con la muerte.
Una vez han desaparecido los signos de vida, los familiares entregan el cuerpo a los sacerdotes para su momificación.
En los casos de mujeres agraciadas físicamente, se esperaba a que aparecieran los primeros síntomas de putrefacción, pues se dieron casos (perfectamente documentados) de necrofilia.
Lo que sabemos de las técnicas se debe en especial al historiador griego Herodoto.
Este diferenció tres clases de momificación.
Estudios posteriores realizados en las momias han revelado muchas incógnitas.
Veamos qué nos comenta el griego (recordemos que se trata de un relato realizado en época reciente):
Cuando en alguna casa muere un hombre de cierta categoría, todas las hembras se cubren de barro la cabeza y la cara, y luego de dejar el cadáver en la vivienda, recorren la ciudad junto con los parientes del difunto, golpeándose el corazón, llevando las faldas arremangadas y los pechos al aire.

También los hombres se golpean el pecho y se remangan.
Cuando todo esto ha terminado, se llevan el cadáver al embalsamatorio.
Allí se hace cargo de él un equipo de gentes especializadas que cuando se hallan ante el cadáver muestran a los parientes varios tipos en forma de maniquíes de madera pintada imitando los colores naturales.

Y les dicen: Tal vez pueda interesarles este modelo, que es el más lujoso (se trata de Osiris) pero no me atrevo a pronunciar su nombre.
Luego les presentan uno de otra clase más ordinario y económico, y por fin un tercero que es el más barato de todos.
Una vez concluida la propaganda, piden a los parientes cuál de estos tratamientos desean para su difunto, y cuando unos y otros se han puesto de acuerdo en el precio, se vuelven a la casa los familiares, dejando el muerto en manos de los embalsamadores.
He aquí cómo se realiza el embalsamamiento más suntuoso:


Primeramente, sirviéndose de un gancho de hierro que introducen por las ventanas nasales, extraen el cerebro, pero no en su totalidad, pues una parte de él queda disuelto por las substancias medicinales que se inyectan.




Seguidamente, con un afilado cuchillo de piedra cortante de Etiopía se practica al cadáver una incisión en el flanco y le sacan las vísceras.
Y cuando se las han limpiado y rociado con vino de palma, las pulverizan con especias molidas.


Luego rellenan el vientre con mirra pura triturada, finísima casia y toda clase de sahumerios, excepto incienso, y lo vuelven a coser.


Después lo sumergen en un recipiente lleno de natrón (una solución de carbonato sódico), dejándolo allí por espacio de setenta días, pero no más, pues de lo contrario la sosa atacaría demasiado la carne.


Pasado este tiempo se saca de nuevo el cuerpo, lo lavan bien, y le llenan el vientre con serrín de madera.





Los operadores juntan fuertemente las piernas del cadáver, lo cruzan de brazos, procediendo acto seguido a envolverlo totalmente, cara inclusive, con un sin fin de vendas impregnadas de goma que los egipcios usan generalmente en lugar de cola.



Entonces los deudos se llevan el cadáver a casa y lo meten dentro de un ataúd de madera de forma humana, y cuando ya está dentro del féretro, lo arriman de pie contra la pared en la habitación del difunto.




Éste es el método más caro de preservación del cadáver.
Pero el muerto de los que no quieran gastar tanto y escojan el segundo modelo, debe contentarse con el tratamiento siguiente:
Los embalsamadores llenan unas jeringas con aceite de cedro que inyectan en el cuerpo, pero sin practicarle ninguna incisión ni retirarlos intestinos, sino que lo introducen por el orificio anal que luego obstruyen para evitar la salida del aceite.
Después de esta manipulación permanece el cuerpo en el natrón los días correspondientes, y al final de este período dejan que se escurra el aceite, el cual ha tenido la virtud de disolver el estómago y las entrañas y los arrastra consigo.
Mientras tanto la carne ha sido también atacada en gran parte y disuelta por la sosa, de modo que el cadáver se ha quedado casi en la piel y los huesos.
Cuando esto sucede, devuelven el cadáver a la familia y no se preocupan de él.
El embalsamamiento de tercera clase al que recurren los menos afortunados, es el siguiente:
Le limpian las tripas a fuerza de lavativas, lo adoban con natrón durante los consabidos setenta días, lo secan al sol y sin más requisitos se devuelve a la familia.
Pero cuando fallecen las esposas de los altos personajes, sobre todo si han sido bonitas y pueden ser objeto de deseo, no se entregan inmediatamente para su embalsamamiento, sino que se dejan pasar tres o cuatro días, o sea hasta que aparecen los primeros síntomas de putrefacción, y luego se entrega el cadáver a los embalsamadores, pues se supone que entonces ya no corren peligro de que abusen de ellas.
Si un egipcio, o incluso un extranjero, es despedazado por un cocodrilo o muere en el río, entonces los habitantes de la ciudad a cuyas orillas ha ido a parar el cadáver deben embalsamarlo, adornarlo luego lo mejor que les sea posible y enterrarlo en tierra bendita.
Nadie tiene derecho a tocarlo, ni sus familiares ni sus amigos.
Los sacerdotes del Nilo lo sepultan de su propia mano, como si fuera algo más que un cadáver humano.

ESCRITURA








Escritura jeroglífica basada en ideogramas que evolucionó posteriormente hacia un complicado sistema de símbolos mitad ideográficos, mitad fonéticos, formado por consonantes aisladas, sin vocales.

La escritura, como sistema de signos que traduce la comunicación verbal de un pueblo se elaboró en Sumer, junto con Egipto, hacia el año 3.000 a.C.


La lengua del antiguo Egipto evolucionó de manera bastante homogénea en cuatro períodos: el Clásico, el Nuevo, el Demótico y el Copto.


Normalmente, los signos se marcaban con un pincel sobre un papiro dibujando esquemáticamente el objeto que se representaba.


Existían varios tipos de escritura, pero las más usadas eran la escritura hierática, para temas religiosos, y la escritura demótica, usada para los asuntos administrativos y de la vida común.


La mayoría de los niños egipcios no iban a la escuela.


Para ser orfebre o pintor, un chico aprendía el oficio en un taller o con un grupo de constructores de tumbas.


Los escribas recibían una educación más formal, que empezaba a la edad de nueve años y que duraba unos cinco años.


Tenían que estudiar mucho y recibían palizas si no lo hacían.


Pero el esfuerzo valía la pena, pues los escribas eran de las pocas personas que sabían leer y escribir, lo que les daba prestigio.


Los egipcios emplearon tres tipos de escritura, la escritura de figuras a la que se llama "escritura jeroglífica, que en griego significa "grabados sagrados".


Más tarde, los escribas desarrollaron otros dos tipos de escritura, la hierática y la demótica, que se escribían con muchas más rapidez.


Durante casi 1.500 años, nadie supo interpretar los jeroglíficos, la escritura de figuras del antiguo Egipto.


El erudito francés Jean-Francois Champollion(1.790-1.832) dedicó casi toda su vida a descifrar el código.


En 1.822 hizo un gran salto adelante al estudiar la piedra de Rosetta, y pronto los expertos pudieron leer las inscripciones de muchas obras egipcias.


Fue un excelente lingüista, a los 16 años dominaba doce lenguas.


Los primeros jeroglíficos que descifró fueron nombres de faraones.


En 1.824 ya había traducido casi todos los símbolos y había empezado a conocer la gramática egipcia.



La piedra de Rosetta


Es una estela de basalto negro hallada cerca de Rosetta, en el delta.


Fue grabada en el 196 a. C., la piedra fue desenterrada en 1.799. Un mismo texto está escrito en escritura jeroglífica, en escritura demótica y en griego.


Champollion sabía leer el griego y utilizó ese texto para traducir los otros dos escritos.


El nombre del faraón se escribía dentro de un disco ovalado llamado cartucho.


El físico inglés Thomas Young fue quien descifró por primera vez los nombres Ptolomeo y Cleopatra en la piedra de Rosetta.


Pero Champollion hizo un enorme progreso cuando descubrió que algunos símbolos representaban ideas, mientras que otros, simples sonidos.


Un jeroglífico puede representar una palabra o un sonido.


Por ejemplo, un escriba podía dibujar un ganso para representar el sonido "sa" o la palabra "hijo".


El papel se elaboraba con la planta de papiro. Se cortaba la médula a tiras, que se alineaban formando dos capas.


Luego las golpeaban para conseguir una hoja fuerte.


Un escriba a menudo tenía que viajar por asuntos oficiales o para fijar impuestos correspondientes a casas de campo alejadas.


Llevaba consigo un pote de agua y pinceles de caña, plumas y tinta, que metía en un estuche de madera.


El mismo se preparaba con colores hechos con polvos de minerales.


Los cálamos se usaron por primera vez en Egipto durante el período griego.


La mayoría de hijos seguían los oficios de sus padres y aprendían de ellos; las niñas no recibían una educación formal; pocas sabían leer y escribir.




ORIENTACIÓN DE LOS SIGNOS

La escritura jeroglífica es bastante flexible y era escrita ya en columnas como en filas.


Casi siempre la dirección de los signos podía ser cambiada, es decir, los textos podían ser escritos de izquierda a derecha y de derecha a izquierda.



Para encontrar la dirección y principio de un texto hay varias reglas muy simples:


Los Egipcios nunca escribían de abajo a arriba, podía ocurrir que un signo fuera escrito debajo de otro signo incluso pertenecer a él.


Esto era hecho por razones estéticas, para obtener una imagen bella de los textos sin los feos espacios en blanco.


Para descubrir la dirección de la escritura deberíamos mirar a los signos que inician y acaban un texto (ejemplo: formas humanas y animales).


Estos signos siempre son el inicio del texto.


Cuando el texto es una leyenda o dibujo (ejemplo: pinturas murales), el dios dibujado o persona miran al principio de su texto.


Los signos jeroglíficos son orientados en la misma dirección que la figura a la que acompañan.






LA ARMONÍA DE LOS SIGNOS


La estética del texto era un importante criterio para la colocación de los signos con respecto a los otros.


Los Antiguos Egipcios intentaron eliminar los espacios vacíos en el texto las veces posibles .


Al fin ellos dividían las líneas de texto en cuadrados en los cuales los signos eran armonizados.


Como ejemplo la palabra BONITO nunca podría ser escrita en una línea (a), quedando mejor en un cuadrado alineado (b).




miércoles, 11 de febrero de 2009

DINASTÍAS



PERIODO
GOBERNANTES
ACONTECIMIENTOS
NEOLÍTICO
5.540-4.500 a.C.
Sin gobernantes.
Asentamientos humanos en el lago Moeris y en el delta del Nilo.
PREDINASTICO
4.500-3.300 a.C.
Sin gobernantes.
Se organizaron en pequeñas poblaciones y cada una tenía sus dioses, templos y gobernantes.
PRETINITA
3.300-2.850 a.C.
Rey Escorpión.
Naqada II - Luchas de este rey del sur contra los Iri Pat del norte.
TINITA
2.850-2.650 a.C.
I DINASTÍA
Menes,Aha,Athotis I, Dyer,Wadyi,Udimu,Enezib,Semarkhet,Qaa.
II DINASTÍA
Hetepsekhemui,Nebre,Ninetyter,Uneg,Sekhemib,Neferkare,Neferkasokar,Hudyefa,Khasekhemui.
Comienza la historia del Egipto Antiguo.
El faraón MENES conquista el Bajo Egipto y unifica el país.
Esta fusión quedó simbolizada en la famosa paleta de Menes, en el cual se representa al rey portando la doble corona, que integra los elementos del Bajo y Alto Egipto.
Fundación de Memfis.
IMPERIO ANTIGUO
2.650-2.190 a.C.
III DINASTÍA
Nebka, Zoser,Dyoserti,Khabai,Mesokhris,Huni.
IV DINASTÍA
Snofru,Keops,Dyedefre,Kefrén,Bikheris,Micerino,Shepseskaf,Tamftis.
V DINASTÍA
Userkaf,Sahure,Neferirkare,Shepseskare,Neferefre,Niuserre,Menkauhor,Dyedkare, Asosi,Unas.
VI DINASTÍA
Teti,Userkare,Pepi I,Nemtiemsaf I,Pepi II,Nemtiemsaf II,Nitocris.
El Imperio Antiguo se inicia con gran esplendor político y artístico.
Es este el período de la construcción de las colosales pirámides.
En la III dinastía. Zóser construye la pirámide escalonada de Saqqara, prototipo arquitectónico de las edificadas posteriormente.
Keops erigió la Gran pirámide de Gizeh, junto a la cual edificarán las suyas los faraones Kefrén y Micerinos.
A finales de la IV dinastía comenzó a desestabilizarse el poder político y aumentó notablemente la influencia de los gobernadores provinciales.
La consecuencia fue una gran crisis de Estado que desembocaría en el desmoronamiento del Imperio Antiguo.
Primeros textos religiosos para el culto de los muertos.
1º PERIODO INTERMEDIO
2.190-2.050 a.C.
VII-VIII-IX-X DINASTÍAS
(Unos 35 faraones)
Principales faraones
Kheti I, Kheti II,Merikara.
El Primer Período Intermedio estuvo caracterizado por la anarquía política.
Tras la caída del Imperio Antiguo, los poderes soberanos pasan a manos de las noblezas locales.
Sin embargo y aún en medio del caos, la literatura egipcia produjo obras tan bellas e importantes como las advertencias del sabio Ipuwer y Debate de un hombre cansado de la vida con su alma..
IMPERIO MEDIO
2.050-1.780 a.C.
XI DINASTÍA
Mentuhotep I,Anfet I, Anfet II,Anfet III,Mentuhotep II,Mentuhotep III,Mentuhotep IV.
XII DINASTÍA
Amenemhat I,Sesostris I,Amenemhat II,Sesostris II,Sesostris III,Amenemhat III,Amenemhat IV,Nefrusobek.
Los príncipes de Tebas arrebatan el poder a otros nobles locales y permiten que Mentuhotep II sea coronado faraón de Egipto.
Con esta nueva unificación del Estado, comienza el denominado Imperio Medio.
El país realiza verdaderos esfuerzos por mantenerse de nuevo como una gran potencia y comente grandes campañas en el exterior, así como intercambios comerciales con otros países.
Es la "edad de oro" de la cultura, caracterizada por el clasicismo en sus formas.
Edad de oro del arte y la literatura egipcia.
2º PERIODO INTERMEDIO
1.780-1.560 a.C.
XIII DINASTÍA
(Unos 500 reyes)
XIV DINASTÍA
(Reyes menores en el delta)
XV DINASTÍA (Hicsos)
Salitis,Beon,Apakhanas,Hkaian,Apofis,Khamudi
XVI DINASTÍA
(Vasallos hicsos, paralelamente a la XV Dinastía)
XVII DINASTÍA
(Sólo en Tebas, unos 15 reyes)
A finales del Imperio Medio vuelve de nuevo la anarquía al Estado egipcio.
Al mismo tiempo los hicsos -una horda de pueblos asiáticos- penetran en el país y ocupan el delta, logrando incluso establecer una dinastía y gobernar Egipto durante decenios.
Al final, son derrotados por una dinastía local, la XVII.
Los hicsos importaron a Egipto el invento del carro con caballo, elemento bélico que fue utilizado por los propios egipcios para expulsar del país a los invasores.
IMPERIO NUEVO
1.560-1.085 a.C.
XVIII DINASTÍA
Ahmosis I, Amenofis I,Tutmosis I,Tutmosis II,Hatshepsup,Tutmosis III,Amenofis II,Tutmosis IV,Amenofis III,Amenofis IV (Akhenatón),SmenkhareTutankhamón,Eye,Horemheb.
XIX DINASTÍA
Ramsés I,Seti I,Ramsés II,Merenptah,Amenmese,Seti II,Siptap y Tausert.
XX DINASTÍA
Setnakht,Ramsés III,Ramsés IV,Ramsés V,Ramsés VI,Ramsés VII,Ramsés VIII,Ramsés IX,Ramsés X,Ramsés XI.
A comienzos del Imperio Nuevo se intenta reorganizar la administración estatal y se proclama a Amón como dios del reino.
Para evitar una nueva invasión, los faraones intentan expandir su poderío y penetran profundamente el Asia Menor, donde crean un imperio que les proporciona pingües beneficios económicos.
Mientras tanto los sacerdotes de Amón llegan a ostentar tal poder que incluso se atreven a desafiar a los faraones.
Amenofis IV se revela contra ellos y provoca una breve revolución religiosa e ideológica que alcanza también al arte, caracterizado por un expresionismo incontenido.
A la muerte de Amenofis IV (Akhenaton). se produjo el fracaso de la reforma religiosa en torno a Atón.
Es la época áurea de la pintura y de las construcciones arquitectónicas en Luxor, Karnak y Abu Simbel.
3º PERIODO INTERMEDIO
1.085-715 a.C.
XXI DINASTÍA
Smedes, Amenemnesu,Psusennes I,Amenemope,Osokhor,Siamún,Psusennes II,
XXII DINASTÍA
Sheshonq I,Osorcón I,Takelot I,Sheshonq II,Osorcón II,Sheshonq III,Sheshonq IIIa,Pamai,Sheshonq V.
Línea del Alto Egipto
Harsiese,Takelot II,Padibaster II,Uput I,Sheshonq IV,Osorcón III,Takelot III,Rudyamun,Ini.
XXIII DINASTÍA
Padibastet III,uput II,Osorcón IV.
XXIV DINASTÍA
Tefnakhte Bokhoris
El Imperio asiático que Egipto había creado le es arrebatado de las manos por algunos pueblos de la Europa septentrional y por los semitas del Oriente.
La nación egipcia contempla exhausta el declive del Imperio.
El país vuelve a dividirse en dos y el poder pasa a los príncipes locales en el norte y a los sacerdotes en el sur.
Después, toman el centro diversos pueblos extranjeros: Nubios, Libios y Sirios.
Se produce el fin de la unidad egipcia.
IMPERIO TARDÍO
715-30 a.C.
XXV DINASTÍA
Hashta, Piye,Shabaka,Shabataka,Taharca,Tanotamun,(Los sucesores reinan en Nubia)
XXVI DINASTÍA (saitas)
Psamético I,Neco II,Psamético II,Apries,Amasis,Psamético III.
XXVII DINASTÍA(1ª Dominación Persa)
Cambises,Darío I,Jerjes I,Artajerjes I,Jerjes II,Darío II,Artajerjes II.
XXVIII DINASTÍA
Amirteo
XXIX DINASTÍA
Neferites I,Hakoris,Usurpador, Psamutis,Neferites II.
XXX DINASTÍA
Nectanebo I,Teos,Nectanebo II.
XXXI DINASTÍA (2ª Dominación Persa)
Artajerjes III,Arses,Darío III,Usurpador Khababash.
REYES GRIEGOS
Alejandro Magno,Filipo Arrideo,Alejandro IV
PTOLOMEOS
Ptolomeo I, Soter I,Ptolomeo II, Filadelfo,Ptolomeo III,Evergetes I,Ptolomeo IV, Filopator,Ptolomeo V ,Epifanes,Ptolomeo IX ,Soter II,Ptolomeo X ,Alejandro I,Cleopatra - Berenice,Ptolomeo XI, Alejandro II,Ptolomeo XII, Neos Dionisio,Usurpador Harwennefer,Usurpador Hakhwennefer,Ptolomeo VI, Filopator,Ptolomeo VII, Neo,Evergetes II,Usurpador Harsiese,(Cleopatra) Berénice IV,Cleopatra VII, Filópator,Ptolomeo XIII,Ptolomeo XIV,Ptolomeo XV (Cesarión).
PASA A MANOS DELIMPERIO ROMANO
Año 30 a.C.

LEGADO RAMSES II

El faraón egipcio Ramsés II se erigió como uno de los monarcas más poderosos del mundo antiguo. Durante su reinado, entre 1301 y 1235 a.C., consolidó un gran imperio que se extendió por el nordeste de África y el Próximo Oriente. Su figura fue determinante para consolidar la fascinación por Egipto, evidente desde la antigüedad hasta nuestros días.
El Ramsés militar
Ramsés II fue un militar hábil que supo organizar un ejército potente y eficaz. Su figura pasó a la historia sobre todo gracias a la batalla de Kadesh, en la que los egipcios se impusieron a los hititas. Este destacado episodio bélico fue referido en dos fuentes fundamentales: el Poema de Kadesh -reproducido en varios papiros y copiado en jeroglíficos en los muros de Luxor, Karnak y Abidos- y el informe oficial de la batalla, esculpido en las paredes de los santuarios de Tebas, Abidos y Abu Simbel, entre otros. Ramsés II fue un monarca popular, que llevó la prosperidad a su reino. Por este motivo, su nombre fue grabado en numerosos monumentos de Egipto y Nubia.
Su legado arquitectónico
Sin embargo, el principal legado de Ramsés II a la posteridad fueron las magníficas edificaciones que mandó construir durante su reinado. Los templos que ordenó levantar se encuentran entre los más hermosos del Egipto antiguo. Particularmente bellos son los dos templos excavados en la roca en Abu Simbel. Estas construcciones muestran unas monumentales esculturas que representan, de forma hierática, en el primer caso al faraón y en el segundo a éste con su esposa Nefertari. Ahora bien, éstas no fueron las únicas edificaciones destacables erigidas en época de Ramsés II: el faraón también mandó construir el templo funerario Ramesseum, en Tebas, y el Osireion, en Abidos. De la misma manera, mandó edificar la impresionante sala hipóstila del complejo arquitectónico de Karnak.

RAMSES II

Nieto de Ramsés I e hijo de Seti I, se cree que Ramsés II no había sido el primogénito del faraón, sino que tenía un hermano mayor cuyo nombre no ha perdurado. Pero su padre quiso asegurar la sucesión en vida designándole heredero y vinculándolo al poder en calidad de corregente. Al joven príncipe le fue otorgado entonces un palacio real y un importante harén, y debió acompañar a Seti en las campañas militares emprendidas para sofocar las rebeliones en Palestina y Siria. También lo secundó en la guerra contra los hititas que habían ocupado los territorios de Siria.
De modo que cuando en 1301 llegó al trono, poseía ya una vasta experiencia militar, a pesar de su extrema juventud. Al nacer había recibido el nombre de Ramsés -II que ha conservado la historia-, y en la ceremonia de coronación, además de recibir el cetro y el látigo (las insignias sagradas destinadas a introducirle en el rango de los grandes dioses), le fueron otorgados cuatro nombres: «toro potente armado de la justicia», «defensor de Egipto», «rico en años y en victorias» y «elegido de Ra». A partir de ese momento su vida fue la de un rey-dios, hijo de dioses, objeto de culto y adoración general. Fue un faraón tan absoluto como su padre y llegó a identificarse con Dios más que los gobernantes anteriores. La distancia que lo separaba del pueblo era aún mayor que la de Keops.
Ramsés y Nefertari
Comenzó su reinado con el traslado de la capital desde Tebas hasta Tanis, en el delta, a fin de situar la residencia real cerca del punto de mayor peligro para el imperio, la frontera con Asia. Sus primeras campañas militares se dirigieron a recobrar las fértiles tierras de «entre ríos», en los valles de los ríos Tigris y Éufrates, y ya en el cuarto año de su reinado comenzaron las incursiones por Asia. La primera de ellas tuvo como objeto someter Palestina, a fin de obtener una base de operaciones que le permitiera invadir Siria, tal como había hecho su padre con relativo éxito. Al año siguiente, los hititas allí instalados le dejaron avanzar hasta el río Orontes, a los pies de las murallas de Kadesh, donde fue cercado por el ejército enemigo. Creyendo haber ganado la batalla, los hititas intentaron el asalto al fortín del faraón para repartírselo. En medio de la confusión, Ramsés cargó contra ellos y transformó la derrota en una relativa victoria. Su hazaña en Kadesh se cantó en una de las muestras más brillantes de la poesía épica egipcia: el Poema de Kadesh, profusamente grabado en los templos.
Trece años después de la batalla de Kadesh, en 1294, logró firmar un tratado de paz, el primero del que se tiene noticia histórica, con el rey hitita Hattusil. Dicho tratado se vio reforzado una década más tarde merced a los sucesivos matrimonios de Ramsés con dos hijas del rey.
Consolidadas las relaciones entre ambos imperios y apaciguados los problemas de fronteras, la gestión de Ramsés dio a su reinado la imagen de esplendor legada a la posteridad. Dada la prosperidad del país, se supone que fue un administrador competente y un rey popular: su nombre se encuentra en todos los monumentos de Egipto y Nubia. Su instinto lo llevó a convertirse en el «rey constructor» por excelencia: engrandeció Tebas, completó el templo funerario de Luxor, erigió el Ramesseum, terminó la sala hipóstila de Karnak e hizo importantes reformas en el templo de Amenofis III.
Su familia comprendía varias esposas: la primera y quizá favorita fue Nefertari, que murió tempranamente. Otras reinas fueron Isinofre, que le dio cuatro hijos -entre ellos Merenpta, el sucesor-, y las princesas hititas Merytamun y Matnefrure. El faraón poseía también un vasto harén y se dice que en su larga vida llegó a tener más de cien hijos.
A su reinado corresponde, según sostienen algunos historiadores, el primer «éxodo» de los judíos. Ramsés el Grande, tuvo, por otra parte, un destino extraño: su existencia fue tan larga que sobrevivió a muchos de sus descendientes, entre ellos a su hijo favorito Khaem-uaset, reputado mago y gran sacerdote de Ptah. Murió casi centenario y su momia, descubierta en 1881, es la de un hombre viejo, de cara alargada y nariz prominente. Fue sin duda el último gran faraón, ya que sus sucesores, Merenpta y Ramsés III, se vieron obligados a llevar una política defensiva para mantener la soberanía en Palestina. Posteriormente, la decadencia interna habría de terminar con el poder de Egipto más allá de sus fronteras